La
siguiente
es una
declaración
consensuada
elaborada
por los
miembros
del
directorio
de la
SEE-NG y
representa
la
postura
oficial
de la
SEE NG
con
respecto
al rol
de la
cirugía
Bariática
en los
pacientes
con
Diabetes.
Opiniones
sesgadas,
la
mayoría
obtenidas
a partir
de
estudios
observacionales
y
algunos
financiados
por los
fabricantes
de los
insumos
quirúrgicos
empleados
en el
procedimiento,
sugieren
que la
pérdida
de peso
inducida
por
cirugía
podría
ser un
tratamiento
para la
diabetes.
En un
importante
meta-análisis
publicado
en la
prestigiosa
revista
norteamericana
“JAMA”,
se
revisa
las
publicaciones
sobre el
tema
aparecidas
en la
literatura
médica.
En el
mismo se
encuentra
que de
136
estudios
publicados,
solo 5
eran
aleatorizados
y
controlados,
es decir
que
cumplían
con los
requisitos
de rigor
científico
adecuados,
los
otros
129
estudios
eran
“series
de
casos”
no
controlados
ni
aleatorizados.
De los 5
estudios
aleatorizados
y
controlados,
el
tiempo
de
seguimiento
más
largo en
uno de
ellos
fue de
apenas 3
años,
mientras
que en
los
otros
cuatro
osciló
de 6
meses a
2 años.
Por lo
tanto
ninguno
de estos
estudios
puede
proporcionar
evidencias
sólidas
de
mejoría
a “largo
plazo”
sobre la
cura
definitiva
y menos
aun
sobre
prevención
de las
complicaciones
tardías
de la
diabetes
(macro y
microvasculares,
retinopatía,
nefropatía,
neuropatía,
etc.) ni
de
mortalidad,
que son
el
principal
objetivo
de todo
tratamiento
para la
diabetes.
La
mayoría
de
estudios
científicos
publicados
y que
hemos
analizado,
tienen
serias
limitaciones
metodológicas
entre
las que
destacamos:
-
Los
hallazgos
se
restringen
a
diabéticos
de
diagnóstico
reciente
y no
a
aquellos
que
padecen
una
diabetes
más
severa
y de
larga
duración,
en
los
que
la
enfermedad
no
es
reversible,
no
importa
cuánto
peso
pierdan.
-
Usualmente
el
procedimiento
quirúrgico
es
limitado
a
equipos
de
centros
especializados
y no
suele
estar
disponible
en
todos
los
hospitales,
por
lo
que
la
información
procede
de
una
fuente
sesgada
y no
permite
extrapolar
los
datos
a
toda
la
población
de
diabéticos.
-
El
poder
estadístico
de
los
estudios
es
insuficiente
para
detectar
diferencias
en
seguridad
o en
objetivos
primarios
como
eventos
cardiovasculares
o
mortalidad.
-
Los
pocos
estudios
que
cumplen
los
criterios
estadísticos
(aleatorización,
grupo
control,
ciego,
etc)
tienen
poco
tiempo
de
seguimiento,
la
mayoría
2
años
y el
mas
largo,
apenas
de 3
años.
-
La
mejoría
del
control
glicémico
(no
la
cura)
después
de
la
pérdida
de
peso
inducida
por
cirugía,
no
es
ninguna
novedad,
esto
se
conoce
desde
hace
muchos
años
en
los
diabéticos
con
obesidad
severa.
-
Los
efectos
de
la
pérdida
de
peso
a
largo
plazo
(10
años),
sobre
los
factores
de
riesgo
asociados
con
la
obesidad
(diabetes,
hipertensión,
etc)
no
se
pueden
estimar
con
observaciones
a
corto
plazo
(2
años).
Los dos
estudios
clásicos
en la
literatura
médica
sobre
diabetes,
el UKPDS
y El
DCCT, en
los que
se
evaluó
el
efecto
de
diferentes
tratamientos
en la
prevención
de las
complicaciones
micro y
macrovasculares
en la
diabetes
fueron
estudios
de larga
duración,
9 y
6,5
años
respectivamente.
La
diabetes
es una
enfermedad
crónica,
no dura
2 años,
dura
toda la
vida,
por lo
que
estudios
sin el
mas
mínimo
rigor
científico
(series
de casos
no
controlados
ni
aleatorizados),
con un
tiempo
de
seguimiento
tan
corto y
con una
muestra
restringida
a
diabéticos
de
reciente
comienzo
no es
representativa
de todos
los
pacientes
diabéticos,
por lo
que es
necesario
hacer un
ejercicio
de
precaución
al
interpretar
o
extrapolar
estos
hallazgos
a todos
los
diabéticos.
Que
pasará
con
estos
diabéticos
después
de 20
años?
El
mecanismo
de
acción
atribuido
a la
cirugía
bariátrica
es la
alteración
de la
liberación
de
hormonas
intestinales
conocidas
como
incretinas,
pero
resulta
que
sustancias
análogas
de las
incretinas
o que
prolongan
su vida
media
han sido
aprobadas
en la
farmacopea
internacional
y
actualmente
son de
uso
común en
los
diabéticos,
lo cual
nos
debería
llevar a
la
reflexión,
¿debemos
exponer
a
nuestros
pacientes
a
semejante
trauma
quirúrgico
(y
económico),
cuando
existen
alternativas
médicas
comprobadas
y
aceptadas
por los
organismos
internacionales
(FDA)
para el
control
de la
diabetes
y que no
comportan
mayor
riesgo?
La ADA (American
Diabetes
Association),
en su
“position
statement”,
reconoce
que la
cirugía
para
tratar
la
obesidad
puede
ser
beneficiosa
en
ciertos
casos de
obesidad
severa y
se
asocia
con la
mejoría
(no la
cura),
del
control
de la
diabetes.
Pero al
mismo
tiempo
advierte
que
seamos
cautelosos
pues no
se
dispone
de
resultados
de
estudios
a largo
plazo.
Además,
enfatiza
que los
diabéticos
están en
alto
riesgo
de
mortalidad
cardiovascular
perioperatoria
y que
este
factor
es
importante
en la
toma de
decisión
del
tratamiento
quirúrgico.
Finalmente,
aunque
es
eficaz
para
tratar
la
obesidad
mórbida
y
actualmente
muy
popular,
la
cirugía
bariátrica
no es la
respuesta
adecuada
a la
epidemia
mundial
de
Obesidad-Diabetes.
Un
mensaje
de
precaución
debe
ser
dirigido
a la
comunidad
médica,
en
especial
a los
profesionales
que
atienden
pacientes
obesos
con
diabetes
para que
interpreten
con
equilibrio
y
sensatez,
los
riesgos
y
beneficios
a largo
plazo de
la
cirugía
para
perder
peso.
En estos
momentos
nadie
puede
afirmar
en base
a
evidencias
científicas
sólidas,
que la
cirugía
bariátrica
logre a
largo
plazo la
remisión
de la
diabetes.
¡La
cirugía
no cura
la
diabetes!
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