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El presidente estadounidense Barack Obama emitió el
9 de marzo de 2009 una orden ejecutiva para anular
la prohibición que pesaba sobre nuevas
investigaciones científicas que requieran del empleo
de células madres y que ha permanecido en vigor
durante los últimos ocho años impuesta por su
predecesor en el cargo George W. Bush. |
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Dra. Noemí Bautista L.
Presidente Sociedad Ecuatoriana Endocrinología
Núcleo-Guayas. |
El trasplante de los islotes pancreáticos es
un procedimiento que en la actualidad está bien establecido y ha
permitido en algunos pacientes, al menos transitoriamente, la
independencia del tratamiento con insulina(1) [ver
Notimedica Enero-Marzo 2008;1(1):1]. La adopción de este
prometedor tratamiento ha enfrentado sin embargo, serios
obstáculos que han evitado su uso generalizado. Por ejemplo,
cada paciente requiere el equivalente de más de 600 islotes por
kilo de peso corporal por trasplante, por lo tanto se requiere
de al menos dos donantes de órgano (cadáveres), convirtiéndose
la escasez crónica de donantes de órgano en el principal factor
restrictivo.
Además, los trasplantes de islotes requieren
regímenes inmunosupresores de por vida que controlen el rechazo.
Estos regímenes no sólo son caros, sino que generalmente reducen
la calidad de vida del paciente debido a los efectos secundarios
inducidos por las drogas inmunosupresoras. De ahí, que hay una
necesidad urgente e imperiosa de desarrollar terapias
alternativas nuevas para el tratamiento de la diabetes tipo 1.
Un problema adicional son las células T
autoreactivas re-emergentes capaces de destruir no sólo los
islotes restantes del paciente y bloquear la regeneración de la
célula beta, sino también los islotes del donante recién
trasplantados, lo que por último lleva al rechazo crónico del
implante.
El procedimiento de trasplante de los islotes
podría ser considerablemente mejorado si se pudiera generar
fuentes renovables adicionales de células productoras de
insulina (IPCs). En este aspecto, las células madre embrionarias
(ES) y las células madre pluripotenciales inducidas (iPS)
ofrecen un enfoque potencialmente nuevo para su conversión a
células de linaje IPCs (2,3).
Las células madre embrionarias (ES) que son
derivadas de la masa de células internas del embrión en
desarrollo temprano, son pluripotenciales y son capaces de
sufrir la diferenciación multilinaje hacia células muy
especializadas que representan las tres capas germinales(3,4).
Debido a su potencial ilimitado de diferenciación y
proliferación, las células madre embrionarias (ES) y las células
madre pluripotenciales inducidas (iPS) representan una nueva
fuente alterna para terapias enfocadas y medicina regenerativa
especialmente para la diabetes tipo 1. Sin embargo, estudios
previos (5) han demostrado dificultades inherentes en
el establecimiento de un protocolo consistente para la obtención
de células beta a partir de las células madre embrionarias(ES).
Una ventaja potencial de las células
embrionarias (ES) consiste en que, en teoría, podrían ser
manipuladas para que expresen genes apropiados que les
permitiría evitar o reducir su detección por el sistema
inmunológico. También se ha sugerido que debería desarrollarse
una tecnología para embeber o encapsular células de islote
derivadas de células madre de los islote o de células
progenitoras, en un material que permitiría que moléculas
pequeñas, como la insulina, pasen libremente, pero que no
permitiría interacciones entre las células de los islotes y las
células del sistema inmunológico. Tales células encapsuladas
podrían secretar insulina en la circulación sanguínea, pero
permanecerían inaccesibles al sistema inmunológico.
Aunque muchas células progenitoras hayan sido
identificadas en el tejido adulto, pocas de estas células pueden
ser cultivadas por varias generaciones. Según Bonner-Weir et
al.,(6) en los conductos pancreáticos pueden co-existir
ambos tipo celulares, células ductales y células progenitoras de
los islotes. Por lo que podría ser posible en principio hacer
una biopsia y quitar células del conducto pancreático de un
paciente y luego proliferar estas células en cultivos y dar de
regreso al paciente sus propios islotes. Esto podría funcionar
en pacientes con diabetes tipo 1 quiénes carecen de células beta
funcionales, pero sus células ductales permanecen intactas
(ver articulo en la pagina 1). Sin embargo, la destrucción
autoinmune todavía sería un problema y potencialmente llevaría a
la destrucción de estas células trasplantadas.
En la diabetes tipo 2, los pacientes se
podrían beneficiar del trasplante de células expandidas de sus
propias células ductales ya que ellos no necesitarían ninguna
inmunosupresión. Sin embargo, muchos investigadores creen que si
hay un componente genético para la muerte de las células de
beta, entonces las células beta derivadas de las células
ductales del mismo individuo también serían susceptibles al
ataque autoinmune. Algunos investigadores cuestionan si las
células ductales en efecto sufren una des-diferenciación o si un
subconjunto de células similares a las células madre o
progenitoras de los islotes pueblan los conductos pancreáticos y
pueden ser co-cultivadas junto con las células ductales. Si las
células ductales se extinguen pero las precursoras de los
islotes proliferan, es posible que estas lleguen a sobrepasar en
número a las células ductales en cultivo y hagan parecer que las
células ductales se han des-diferenciado en células madre.
Antes de que cualquier "terapia celular" para
tratar la diabetes se lleve a la práctica clínica, se debe
aclarar muchas cuestiones de seguridad. Una preocupación
principal es si alguna célula precursora o similares a las
células madre trasplantadas en el cuerpo podrían revertirse a un
estado más pluripotente e inducir la formación de tumores. Estos
riesgos serían aparentemente disminuidos si se utilizan en el
trasplante células totalmente diferenciadas.
Las células madre embrionarias muestran la
mayor promesa para generar líneas celulares que estén libres de
contaminantes y que se puedan auto-renovar(7). Sin
embargo, la mayor parte de investigadores están de acuerdo que
hasta que una fuente terapéuticamente útil de células de islote
humanas sea desarrollada, todas las vías de investigación
deberían ser exhaustivamente exploradas, incluso fuentes de
tejido adulto y embrionario.
La comunidad científica internacional está a
la espera de protocolos para la diferenciación eficiente de
células madre embrionarias (ES) en células productoras de
insulina (IPCs) que reproduzcan el desarrollo "in vivo" de las
células beta pancreáticas.
Bibliografía.
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La FDA estadounidense aprobó, en enero
de 2009, el primer test para comprobar si las células
madre pueden ser empleadas, de forma segura, en seres
humanos. |
López Gavilanez E. Notimedica.
Enero-Marzo. 2008;1(1):1.
Raikwar S.P, et al., Strategies for
developing therapeutic application of human embryonic stem
cells. Physiology. 2006;21:19–28.
Okita et al., Generation of germline-competent
induced pluripotent stem cells. Nature 2007:448:313–317.
Park IH, et al.,. Reprogramming of human
somatic cells to pluripotencywith defined factors. Nature
2008:451:141–146.
Lumelsky et al.,. Differentiation of
embryonic stem cells to insulin-secreting structures similar
to pancreatic islets. Science. 2001:292:1389–1394.
Bonner-Weir, S., et al.,. In vitro
cultivation of human islets from expanded ductal tissue.
Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 2000;97:7999–8004]
P. Raikwar S.P, Zavazava N.J. Insulin
Producing Cells Derived From Embryonic Stem Cells: Are We
There Yet?. Cell. Physiol. 2009;218:256–263.