La Diabetes tipo 2 aumenta el riesgo de
varias complicaciones a largo plazo, En esta extensa reunión el
grupo de expertos del comité elaboró varias recomendaciones,
pero concluyó que no hay evidencia suficiente para modificar las
guías diagnósticas de prediabetes actuales.
Entre las recomendaciones que merecen
destacarse más desde el punto de vista clínico, encontramos que
con el fin de contar con intervenciones más específicas para
preservar la función de las células beta, se recomienda
desarrollar métodos no invasivos para analizar la masa de
células beta y evaluar en forma más sensible la función de las
células beta en los seres humanos; Identificar nuevos agentes
terapéuticos para la preservación de la función de las células
beta; y Desarrollar más investigación para identificar
marcadores genéticos que permitan identificar agentes
terapéuticos específicos para las células beta.
Actualmente, la diabetes se diagnostica
exclusivamente en base a niveles arbitrarios de glucosa,
asociados con la aparición tardía de complicaciones orgánicas,
específicamente la retinopatía. Ahora, los criterios para
diagnosticar diabetes son una glucemia en ayunas ≥126 mg/dL o
una glucemia pos-sobrecarga de glucosa ≥200 mg/dL.
Una gran parte de la comunidad científica
considera que el límite superior normal de la glucemia en ayunas
es 99 mg/dL, aunque recientemente se han descrito anormalidades
metabólicas y vasculares con valores inferiores a éste. Así
mismo, se acepta que una glucemia posprandial (2 horas) normal
debe ser inferior a 140 mg/dL.
Definición
La prediabetes involucra 2 estados diferentes
dependiendo de si se los identifica por medio de una prueba de
tolerancia oral a la glucosa(PTOG) o de la glicemia plasmática
en ayunas(GPA), estos son: alteración de la glicemia en ayunas (AGA)
e intolerancia a la glucosa postprandial (IGP).
En concreto, se consideran prediabéticas las
personas con alteración de la glucemia en ayunas (AGA) (100-125
mg/dL), intolerancia a la glucosa posprandial (IGP) (glucemia
posterior a una carga de glucosa de 140-199 mg/dL) o ambas. En
ambos estados se ha descrito cierto grado de complicaciones
micro y macrovasculares
Diagnóstico
Se debe distinguir entre los individuos con
AGA e IGP. La prueba de tolerancia a la glucosa oral detectó a
un número de pacientes significativamente superior al que podría
ser detectado determinando sólo la GPA. Por lo tanto, como se
demostró en el estudio EUROHEART, existe una clara ventaja de la
PTOG en el diagnostico de prediabetes.
La glucemia en ayunas debe determinarse luego
de un ayuno nocturno de 8 horas como mínimo. Los pacientes no
deben estar activos ni haber ingerido cafeína o cualquier otro
factor que altere el metabolismo de los hidratos de carbono.
La IGP se diagnostica 2 horas después de la
ingesta oral de 75 g de glucosa oral, ingerida en la mañana,
luego del ayuno nocturno adecuado. Los pacientes tienen que
haber tenido un consumo adecuado de carbohidratos previo a las
pruebas, estar en reposo durante la misma y no fumar.
Epidemiología, Factores de Riesgo.
Este estado intermedio de prediabetes aumenta
en 5 a 6 veces el riesgo absoluto de diabetes tipo 2, siendo aún
mayor en determinadas poblaciones. Las evidencias
epidemiológicas indican que las complicaciones comienzan ya
antes de que el paciente haya llegado a la diabetes franca, así
por ejemplo el estudio DPP (Diabetes Prevention Program)
demostró la presencia inesperada de retinopatía.
La progresión hacia la diabetes para los
pacientes con IGP es 6-10% por año, y para las personas con AGA
e IGP, la incidencia acumulada de diabetes a los 6 años puede
ser mayor de 60%. Aproximadamente 50% de los pacientes con IGP
cumplen los criterios del NCEP (National Cholesterol Education
Program) para el diagnóstico de síndrome metabólico.
La conversión de AGA a diabetes duplica el
riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular mientras que
la IGP aumenta el riesgo de coronariopatía en un 50%. El estudio
DECODE comprobó un riesgo mayor de cardiopatía isquémica en
pacientes con hiperglucemia a las 2 horas de la sobrecarga, aun
con glucemia normal en ayunas.
Las tasas de progresión de la AGA y IGP hacia
diabetes varían de acuerdo con el grado de hiperglucemia
inicial, la raza y el antecedente étnico, así como por la
influencia de factores ambientales.
Tratamiento
No hay un consenso general entre los
profesionales de la salud con respecto al tratamiento de los
prediabéticos y la FDA no ha aprobado medicamentos para el
tratamiento de la AGA o la IGP.
El tratamiento de los prediabéticos tiene el
potencial de reducir la incidencia de diabetes y la enfermedad
cardiovascular y microvascular relacionadas.
Muchas de las personas con prediabetes ya
tienen complicaciones relacionadas con la diabetes pero todavía
no se han establecido las metas terapéuticas en esta etapa de la
enfermedad en cuanto a los múltiples factores de riesgo,
incluyendo la glucemia, el peso, la presión arterial y los
lípidos.
Las medidas más importante para las personas
con prediabetes tienen que ver con el manejo intensivo del
estilo de vida.
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Los prediabéticos deben reducir el 5-10%
del peso y mantenerlo.
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Se recomienda un programa de actividad
física de intensidad moderada de 30-60 minutos diarios, al
menos 5 días por semana.
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La dieta debe ser escasa en grasas
totales, grasas saturadas y ácidos grados trans¸ con una
cantidad adecuada de fibras, baja ingesta de sodio y evitar
el exceso de alcohol.
En cuanto a la intervención farmacológica, se
deben considerar individualmente tanto las potenciales ventajas
así como los efectos adversos del tratamiento.
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La metformina, y la acarbosa reducen el
desarrollo de diabetes a partir de la prediabetes, con
aceptable seguridad farmacológica.
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Las tiazolidinedionas, también disminuyen
la progresión, pero hay que considerar la insuficiencia
cardíaca congestiva y las fracturas.
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Los nuevos agentes como los agonistas del
receptor GLP-1, los inhibidores DPP4 o las meglitinidas,
hasta el momento no demuestran evidencias sobre su eficacia
y seguridad.
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Para los lípidos, las metas son similares
a las establecidas para los diabéticos; con estatinas el
objetivo es conseguir niveles de colesterol LDL de100 mg/dL,
colesterol no-HDL de 130 mg/dL o apoB de 90 mg/dL.
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Se puede agregar fibratos, drogas
secuestrantes de sales biliares, y ezetimiba; la niacina
tiene un efecto adverso potencial sobre la glucemia.
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Se recomienda que la presión arterial en
los prediabéticos se mantenga por debajo de 130/80 mmHg.
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Los antihipertensivos recomendados son:
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de primera elección: inhibidores de
la enzima convertidora de angiotensina y bloqueantes de
los receptores de angiotensina.
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de segunda elección: los bloqueantes
de los canales de calcio.
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las tiazidas, los bloqueantes ß o su
combinación deben ser utilizados con precaución por sus
efectos adversos sobre la glucemia.
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Los antiagregantes plaquetarios como la
aspirina, están indicados en todos los prediabéticos,
siempre que no exista un riesgo aumentado de hemorragias
gastrointestinal o intracraneana y otras enfermedades
hemorrágicas.
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Para el manejo de niños y adolescentes se
utilizan muchas de las recomendaciones aplicadas a los
adultos en alto riesgo.
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Para la obesidad puede utilizarse el
orlistat, dado que previene la progresión de la prediabetes
a la diabetes. La sibutramina, y los antagonistas de los
receptores canabinoides (no aprobado en Estados Unidos).
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Los miembros del Comité no consideran
apropiado recomendar la cirugía bariátrica en los pacientes
prediabéticos.
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Pronóstico
Las personas con prediabetes tienen tres
posibles evoluciones a largo plazo: aproximadamente 1/3 se
convierte en diabético de tipo 2; b) 1/3 permanece en el estado
prediabético y, c) 1/3 revierte a normoglucemia.
Bibliografía.